Diario de a bordo: San Juan de Luz y Biarritz.

Publicado el 25 mayo 2017

Mi diario de a bordo me está haciendo conocer sitios preciosos en familia.

Llevaba toda la vida queriendo conocer San Juan de Luz, siempre me habían llamado la atención las fotos que veía, cosas que me contaban mis amigas que veraneaban en San Sebastián y que todos los años cruzaban la frontera para pasar un día en este pueblecito.

Me sorprendió mucho lo cerquita que lo tenemos de España y que para mi era una zona totalmente desconocida: El País Vasco Francés.

Y el momento llegó  el pasado puente de mayo. Lo organicé con mucho tiempo para encontrar la casa que me apeteciera. Al final vi muchas apetecibles, pero esta me gustó especialmente. Una casa típica de la zona, muy amplia y perfecta para varias familias. Una pena que al final fuéramos solos…la podéis encontrar en airbnb.

Dicho esto ¡Comenzamos el tour!

Lo primero de todo os quiero avisar de los horarios ¡no son como en España! las tiendas cierran a las 18;30 y a las 21:30 el pueblo es fantasma. Un gusto para los madrugadores como nosotros porque a las 9:00 están en activo con todo abierto.

Todas las mañanas fuimos al mercado de Les Halles. Es una monada y se pueden comprar quesos, chocolates, panes riquísimos e incluso comida preparada que e lo que hicimos uno de los días para cenar en la casa.

Caminar por la rue Gambetta mirando a cada lado todas sus tienditas y tomarte un helado en Txomin, ojo porque aunque muy rico el chocolate suele ser puro y a los niños no les gusta.

Muchas tiendecitas monas y muchos lugares para cotillear. Me gustó especialmente una tienda de juguetes  y una de mermeladas llamada Francis Miot donde compramos muchas conservas -sin azúcar añadido- riquísimas.

Maison Adam una parada obligatoria si o sí. Y probar alguno de sus pasteles.

Comimos en Petit Grill Basque . No me pudo parecer más rico y auténtico el lugar ¡super recomendable! ya veréis que chulo el sistema de aire acondicionado que tienen. Un sitio con encanto.

Y la puesta de sol es ALUCINANTE. En ese momento te das cuenta de que pasada sería vivir junto al mar.

Bellini es otro restaurante de allí. Me resultó raro porque es italiano…pero con los niños es un acierto seguro y tiene mucha fama.

Y esas crepes de Piper Beltz de ahhh ¡como están esas crepes!. Que van directas al culo pero…¿sabéis que? me da igual.

Sentarse en la plaza de Luis XIV a mirar como los niños juegan y los artistas pintan es otro planazo y si te tomas un “macaron” de helado con un batido de mango . Después podéis caminar hacia la Iglesia de San Juan Bautista. Una de las iglesias más importantes del País Vasco francés por sus galerías de madera y el barco colgante.

El último día antes de irnos desayunamos en Ocean Coffe Bar. Todo super rico y hecho con mimo. Tortitas para todos, batidos caseros y un café de esos con mucha espuma. Los niños un “pain au chocolat” de escándalo.  Vamos, si yo pusiera una cafetería la mimaría y la tendría como es esta.

Otra de nuestras escapadas fue pasar un día en Biarritz.

Puedo deciros que no he visto un agua tan cristalina nunca. Estuvimos jugando en la playa, dormitando y viendo a los surfistas.

Biarritz se hizo famoso hace muchos años porque se convirtió en la ciudad de veraneo de muchas familias adineradas francesas y por el surf. Paseando puedes ver las casas tan maravillosas que se construyeron en aquellos años y hasta te puedes imaginar como vivían.

las tiendas de Rue du Port-Vieux, Rue Mazagran o Rue Gambetta son una maravilla y aunque no compres la vista se llena de ideas y cosas bonitas.

Para comer CHEZ ALBERT. Os recomiendo varias cosas antes de ir a este sitio. Una que reservéis y si podéis ir pronto mejor. otra es que si os gusta el marisco lo pidáis. Es super abundante . Como no es un sitio barato, si vais con niños tiene un menú infantil con pescadito fresco de llorar.

Visita indispensable es cruzar a la roca de la virgen. Cuando hay fuerte oleaje lo cierran pero seguro que es un verdadero espectáculo. desde este punto tienes las mejores vistas de la bahía.

Callejear, mirar esas fachadas, esas casas e imaginar como fue hace años es lo que hicimos en las horas que hicimos. Una visita express que hacía tiempo que queríamos hacer.

Para merendar nos dimos el lujo de ir al Hotel du Palais. Entrar en estos sitios siempre me da cierto reparo porque pienso que los niños lo van a tirar todo, se va a romper un jarrón del siglo II pero fueron encantadores y los niños fueron muy bien recibidos.

Un lujo que merece la pena. Sentarse en esos salones con alfombras que te hundes y tomar un café con mucha espuma y pastelitos de distintos sabores.

Particularmente me ha gustado más San Juan de Luz para vivir el día a día y Biarritz con una excursión me vale porque lo veo demasiado CIUDAD.

Estoy deseando volver y quedarme más tiempo porque el entorno tiene mucho para disfrutar y también hay pueblos del interior preciosos. San Juan de Luz en breve…me tenéis de vuelta

Diario de a bordo, que cantidad de lugares estoy conociendo gracias a ti ¿próximo destino? aun por decidir ;-).

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